Dois textos de David de Ugarte sobre a crise

Sábado, 4 de Octubre de 2008

El peligro de esta crisis

El peligro de esta crisis no reside estrictamente en lo económico, sino en los discursos políticos que empiezan a servirse de ella para reclamar un mundo más cerrado y autoritario en nombre de una supuesta economía democrática.

La especulación financiera se hizo global antes de que el mundo construyera alguna estructura global. No hay poder político con capacidad suficiente para enfrentarse a ella y dominarla. Los alterglobalizadores tenían razón, así que escampará si escampa, y si no, no, porque la política se arrodilló ante el dinero y este voló por su cuenta. Ahora está en todas partes y en ninguna, difuso, fuera de control. Por eso, la política produce la impresión de esos padres cuyos hijos adolescentes hace mucho tiempo que hacen lo que les da la gana y, sin embargo, cuando se tenga un minuto, lo primero que habrá que hacer es devolver la autoridad a la política, a la política democrática. Y proclamar que la economía ha de estar sometida a ella.

Queda muy bonito. Pero es muy peligroso. Porque no existe, aunque suene bien, algo como economía democrática. No hay nada que devolver a los viejos estados nacionales y su clase política que no sea causa de miserias infinitas aquí y allá. Mucho peores que cualquier crisis.

En la economía global hay tres libertades: la libertad de movimiento de personas, la de capitales y la de mercancias. ¿Qué significa devolver la autoridad a la política?

¿Restringimos los movimientos de personas aún más? Implantar la xenofobia como política de estado -que es en lo que en un primer momento consistió la respuesta democrática de la UE, no mejora las posibilidades económicas pero nos acerca a un mundo más autoritario. No es casualidad que la extrema derecha suba en media Europa por encima del 30%, es el discurso anti-inmigrante de la izquierda democrática la que alfombra su ascenso.

¿Azuzamos a la UE a ser aún más proteccionista? Tenemos el ejemplo histórico de la PAC. El coste del campesinado hipersubvencionado no sólo es una alimentación más cara (unos 1000€ más al año). Es sobre todo, la imposibilidad de acumular capital en el campo de los países en desarrollo y la expropiación de hecho de millones de pequeños agricultores en la periferia capitalista que, no pudiendo producir para exportar, se convertirán en presión migratoria.

¿Restringimos los movimientos de capitales? El crédito es como el aire. Cuando corre libremente nadie nota hasta que punto lo necesita. Pero que cuando falta y sentimos ahogo, que la respuesta sea cerrar la bombona de oxígeno parece demasiado irracional. ¿O sólo pretendemos cerrar el oxígeno para América Latina, Asia y Africa?

¿Los antiglobis llevaban razón? No. Los problemas de la globalización no son los que han llevado a esta crisis. Los problemas de la globalización se enfrentan globalizando más y de forma más simétrica, no cerrando el mundo… Y esa es precisamente la lección del 29, cuando los cierres de fronteras para personas y el proteccionismo comercial convirtieron la crisis financiera norteamericana en una crisis económica global que habría de durar una década.

De momento esta crisis ni de lejos es comparable a la de 1929… aunque si algo puede hacer que lo sea son precisamente esos discursos que bajo el manto de la democratización de la economía invocan un mundo más cerrado, más autoritario, más del gusto del viejo nacionalismo de estado. El mismo mundo hecho de privilegios y exclusiones, por cierto, por el que clamaba Cebrian el otro día, para el que vive la SGAE y que desarrolla legislativamente cada día esa Europa disciplinaria y autoritaria que no queremos.

Martes, 14 de Octubre de 2008

Crisis, redes y umbral de rebeldía

Explicar porqué no ocurrió y se hizo en cambio necesario entrar en el mundo de los planes de rescate, no parece aportar en exceso ahora, pero precisamente puede ser la clave para el rediseño de las reglas del juego financiero. Claves infinitamente más útiles que el mero regular por regular en la esperanza banal de que un mundo financier cuasi reestatalizado sea una balsa de aceite.

Mucha gente me pide que escriba una explicación de la crisis financiera -y ahora bursatil- desde desde la perspectiva de redes. Parece que la nueva moda es combinar la palabra crisis con todas las que se nos ocurran. Se me antoja que en esta pasión por la crisis hay mucho de voluntad de castigo, como en la supuesta crisis ecológica. Una voluntad de castigo que produce profecías autocumplidas, un tema en si precioso que el recien nobelizado Paul Krugman trató en muchísimos artículos.

Pero la clave de esta crisis está en la Economía de la Información. Es la opacidad de los fondos la que creó la llamada burbuja subprime y la que hizo que los bancos no se prestaran entre si ya desde finales del segundo trimestre del año pasado, haciendo más que previsible -como contábamos en el editorial de Navidad de las Indias- lo que ahora está pasando.

¿Y las bolsas? No hacen falta redes para explicarlo. Juan lo cuenta muy bien:

La Bolsa cayó la semana pasada básicamente por el lag entre el anuncio de las diferentes formas de resacate y su puesta en práctica.

Sabemos que ese rescate va a poner en evidencia a los bancos malos y premiar a los buenos. Pero como no sabemos cuales son unos y otros, los inversores venden bancos para estar posicionados para cuando se disipe la falta de información y comprar bancos.

Pero si los bancos caen , los inversores piensan que todos están mal y que las medidas tomadas para que funcione el crédito y se rehagan las demás empresa de la economía real, no van aser suficientes. En consecuencia venden también los demás valores.

Y como hace notar, lo que sigue haciendo falta es ese strip-tease de los (anglo)bancos, ahora ya forzado por la misma lógica de los rescates que reclama desde el verano de 2007:

todo se debe a la falta de información sobre la situación de los bancos. Si esta se disipa, tal como parece que puede ser el caso , todo comenzará a fluir razonablemente otra vez.

Y la verdad, es que la teoría de redes sociales podría explicar por qué los bancos no comenzaron por si mismos a hacer ese strip-tease y confesar sus estados reales mientras aún estaban a tiempo. Es sencillo y estaba precisamente en los modelos de Chew y Urrutia. Se llama umbral de rebeldía

Explicar porqué no ocurrió y se hizo en cambio necesario entrar en el mundo de los planes de rescate, no parece aportar en exceso ahora, pero precisamente puede ser la clave para el rediseño de las reglas del juego financiero. Claves infinitamente más útiles que el mero regular por regular en la esperanza banal de que un mundo financier cuasi reestatalizado sea una balsa de aceite.

La moraleja final es que de haber existido conocimiento mutuo entre los bancos, de haber sido una red realmente distribuida, la crisis no hubiera llegado a estallar. Es la topología de red del mundo financiero la que ha de reformarse y no tanto la innovación -por otro lado imparable e indomeñable- de los productos financieros.

Deixe uma resposta